Clínica de las neurosis
Del 6 al 27/5 – 4 clases
Descripción
El psicoanálisis es, ante todo, una práctica de la interrogación: no ofrece respuestas cerradas, sino que sostiene una pregunta. Jacques Lacan afirma que cada neurosis es, en sí misma, una pregunta singular. No hay “la” neurosis en abstracto, sino modos distintos en que un sujeto formula —sin saberlo— una pregunta fundamental.
Partamos entonces de algunas:
¿A qué llamamos neurosis?
No tanto qué la causa —pregunta que insiste en la obra de Sigmund Freud— sino sobre qué se funda.
¿La neurosis es una condición del ser —“alguien es neurótico”— o es, más bien, un modo de decir, una posición en el discurso?
Y en ese campo, ¿todo decir es neurótico?
¿Qué articula la pulsión con el deseo, y de qué modo esa articulación se anuda a las neurosis?
En esta misma línea, ¿es posible hablar de neurosis más o menos graves, o esa gradación desconoce su lógica estructural?
Tal vez el punto no sea clasificar ni medir, sino interrogar el lugar desde el cual el sujeto habla, desea y goza. Porque si la neurosis es una pregunta, lo decisivo no es responderla, sino sostenerla en su filo.
Si partimos de esta perspectiva, es el concepto de demanda el que funda el decir de la neurosis. La demanda no es simplemente un pedido dirigido al Otro; es el modo en que la necesidad se articula en el lenguaje y, al hacerlo, pierde algo. En ese resto —irreductible a la satisfacción— se abre el campo del deseo.
La neurosis, entonces, se organiza en torno a una falta de objeto, y es desde ahí que pensamos la lógica de la demanda: qué se pide, a quién se pide, qué se supone que el Otro quiere. El neurótico habla desde esa suposición, sostenido por la pregunta acerca del deseo del Otro. Y es allí donde pulsión y deseo se enlazan: la pulsión insiste, el deseo se desliza, y la demanda intenta —siempre fallidamente— suturar esa hiancia estructural.
Autores de referencia
Freud, Lacan
Docente
Lic. Daniel Huberman